Al Séptimo de Línea

1966

Al Séptimo de Línea

1966

Un Disco hecho en Estéreo

A mediados de los 60 pasar más de seis meses trabajando en un estudio de grabación era una extravagancia. Pero Los Cuatro Cuartos se tomaron ese tiempo para registrar en 1966 en los estudios Splendid de Catedral 1029 «Adiós al séptimo de línea», álbum basado en la novela histórica de título homónimo de Jorge Inostroza, quien también se hizo cargo de las letras del disco por petición de Willy Bascuñán.

Probablemente la obra discográfica más ambiciosa grabada hasta ese entonces en Chile, «Adiós al …» significó al menos 10 horas de ensayo diario bajo la tutela de Luis «Chino» Urquidi, quien no dudó en amenazar con dejar al grupo cuando las cosas no salían como esperaba.

LOS JURAMENTOS DE ATACAMA

(Canción de soldados)

Cinco oficiales del batallón de mineros Atacama de Copiapó, empeñaron un juramento de fraternidad antes de emprender la campaña. ¡Todos ellos perecieron!

Ambientación de las Canciones

A TRAVÉS DE LA PAMPA

(Marcha de camino)

La etapa más dura en la iniciación de la contienda fue la marcha del Ejército chileno a través del desierto ardiente.
El recuerdo de sus seres queridos dio fuerza a los soldados para vencer aquel agobiador obstáculo, a tiempo que sostenían las primeras batallas.

ROMANCE DE LEONORA LATORRE

(Canción)

Leonora Latorre, la espía chilena es el principal personaje de la novela. Es un personaje ficticio; sin embargo, existen algunas partes del Servicio Secreto firmados con su nombre.

LOS VIEJOS ESTANDARTES

(Marcha)

Inspirada en el regreso de Manuel Baquedano a Valparaiso en 1881.
Sus filas llegaban raleadas por la muerte y sus estandartes agujereados por las balas. Sin embargo, en el desfile bajo los arcos triunfales que realizaron al entrar a Santiago, la ciudadanía pudo ver a través de su marcha las formidables batallas en que actuaron los infantes de bronce, los artilleros de hierro y los jinetes de plata.

LOS BOTEROS DE IQUIQUE

(Lamento marinero)

El combate de Iquique tuvo una trascendencia vital en los inicios de la campaña. En esta canción se recuerda a los sencillos pescadores iquiqueños que fabricaron los ataúdes de los héroes de nuestra Armada.

EL ENGANCHE DE LOS PUETAS

(Trote)

Petronila Basaure fue la dueña de una famosa fonda santiaguina llamada El Arenal. En ella se juntaron los puetas (payadores populares). Los más famosos fueron Nicasio García y Casas – Cordero, ambos se engancharon siguiendo a la Peta que fue la cantinera del Regimiento Buin.

BATALLONES OLVIDADOS

(Cachimbo triste)

A su regreso de Lima se deja en la sierra a un grupo de batallones destinados a terminar con la última resistencia enemiga, por eso se les llamó Los Batallones Olvidados.

LAS BOMBACHAS COLORADAS

(Cachimbo)

Carmen Vilches fue la cantinera del batallón de mineros «Atacama». Como todas las cantineras usaba uniforme compuesto de dormán azul y bombachas rojas embutidas en botas cortas bajo la rodilla. A su arrojo en la toma del Fuerte Los Ángeles y a sus clásicas bombachas se refiere este cachimbo.

LA NOVIA DE MI CAPITÁN

(Canción)

Rafael Torreblanca fue llamado "el capitán poeta de la guerra. Su principal poesía escrita durante la campaña fue Adiós que dirigió a su novia. En esta canción se reproducen dos estrofas de aquel romántico poema. El autor muere en la batalla de Tacna.

Un Disco hecho en Estéreo

A mediados de los 60 pasar más de seis meses trabajando en un estudio de grabación era una extravagancia. Pero Los Cuatro Cuartos se tomaron ese tiempo para registrar en 1966 en los estudios Splendid de Catedral 1029 «Adiós al séptimo de línea», álbum basado en la novela histórica de título homónimo de Jorge Inostroza, quien también se hizo cargo de las letras del disco por petición de Willy Bascuñán.

Probablemente la obra discográfica más ambiciosa grabada hasta ese entonces en Chile, «Adiós al …» significó al menos 10 horas de ensayo diario bajo la tutela de Luis «Chino» Urquidi, quien no dudó en amenazar con dejar al grupo cuando las cosas no salían como esperaba.

Ambientación de las Canciones

LOS JURAMENTOS DE ATACAMA

(Canción de soldados)

Cinco oficiales del batallón de mineros Atacama de Copiapó, empeñaron un juramento de fraternidad antes de emprender la campaña. ¡Todos ellos perecieron!

A TRAVÉS DE LA PAMPA

(Marcha de camino)

La etapa más dura en la iniciación de la contienda fue la marcha del Ejército chileno a través del desierto ardiente.
El recuerdo de sus seres queridos dio fuerza a los soldados para vencer aquel agobiador obstáculo, a tiempo que sostenían las primeras batallas.

ROMANCE DE LEONORA LATORRE

(Canción)

Leonora Latorre, la espía chilena es el principal personaje de la novela. Es un personaje ficticio; sin embargo, existen algunas partes del Servicio Secreto firmados con su nombre.

LOS VIEJOS ESTANDARTES

(Marcha)

Firmada la paz, en 1984, regresaron a Chile los últimos regimientos. Sus filas llegaban raleadas por la muerte y sus estandartes agujereados por las balas. Sin embargo, en el desfile bajo los arcos triunfales que realizaron al entrar a Santiago, la ciudadanía pudo ver a
través de su marcha las formidables batallas en que actuaron los infantes de bronce, los artilleros de hierro y los jinetes de plata.

LOS BOTEROS DE IQUIQUE

(Lamento marinero)

El combate de Iquique tuvo una trascendencia vital en los inicios de la campaña. En esta canción se recuerda a los sencillos pescadores iquiqueños que fabricaron los ataúdes de los héroes de nuestra Armada.

EL ENGANCHE DE LOS PUETAS

(Trote)

Petronila Basaure fue la dueña de una famosa fonda santiaguina llamada El Arenal. En ella se juntaron los puetas (payadores populares). Los más famosos fueron Nicasio García y Casas – Cordero, ambos se engancharon siguiendo a la Peta que fue la cantinera del Regimiento Buin.

BATALLONES OLVIDADOS

(Cachimbo triste)

A su regreso de Lima se deja en la sierra a un grupo de batallones destinados a terminar con la última resistencia enemiga, por eso se les llamó Los Batallones Olvidados.

LAS BOMBACHAS COLORADAS

(Cachimbo)

Carmen Vilches fue la cantinera del batallón de mineros «Atacama». Como todas las cantineras usaba uniforme compuesto de dormán azul y bombachas rojas embutidas en botas cortas bajo la rodilla. A su arrojo en la toma del Fuerte Los Ángeles y a sus clásicas bombachas se refiere este cachimbo.

LA NOVIA DE MI CAPITÁN

(Canción)

Rafael Torreblanca fue llamado "el capitán poeta de la guerra. Su principal poesía escrita durante la campaña fue Adiós que dirigió a su novia. En esta canción se reproducen dos estrofas de aquel romántico poema. El autor muere en la batalla de Tacna.

«Yo también dije lo mismo una vez. Es que eran muy perfeccionistas», recuerda Luis Torrejón, el ingeniero de grabación a cargo, que aún retiene hasta los más mínimos detalles técnicos, como la marca de los micrófonos – «ocupamos nueve Newmann»- y las características de la mesa «que era de tres canales, pero yo le agregué otro».

Ese detalle permitió que el álbum fuera registrado bajo el, en ese entonces, modernísimo sonido estéreo. Así rezaba la tapa del álbum – living stereo- , dibujada por Rodolfo Campodónico, un amigo argentino de Bascuñán. Pero no sólo el sonido era un lujo para la época. El arte del disco incluía todas las letras, más dos páginas extra con una decena de fotografías de la Guerra del Pacífico y textos introductorios para cada canción.

El hit del álbum, «Los viejos estandartes» estuvo a punto de quedar fuera: «No sabíamos cómo hacerla», confiesa Willy Bascuñán. Solución: hacer la onomatopeya de una banda de guerra. Otro escollo que debió sortear el single fue la decisión de los propios Cuatro Cuartos, que preferían como sencillo la triste «Los boteros de Iquique», que relata el desembarco de los restos de Arturo Prat tras el combate de la Esmeralda. «Fue Hernán Serrano (director de RCA Victor) el único que votó por «Los viejos estandartes». Y tuvo razón», cuenta Luis Torrejón. La canción fue solicitada a mediados del 70 por el Ejército a Willy Bascuñán, transformándose en himno institucional.

Imagenes Guerra del Pacífico 1879

«Yo también dije lo mismo una vez. Es que eran muy perfeccionistas», recuerda Luis Torrejón, el ingeniero de grabación a cargo, que aún retiene hasta los más mínimos detalles técnicos, como la marca de los micrófonos – «ocupamos nueve Newmann»- y las características de la mesa «que era de tres canales, pero yo le agregué otro».

Ese detalle permitió que el álbum fuera registrado bajo el, en ese entonces, modernísimo sonido estéreo. Así rezaba la tapa del álbum – living stereo- , dibujada por Rodolfo Campodónico, un amigo argentino de Bascuñán. Pero no sólo el sonido era un lujo para la época. El arte del disco incluía todas las letras, más dos páginas extra con una decena de fotografías de la Guerra del Pacífico y textos introductorios para cada canción.

El hit del álbum, «Los viejos estandartes» estuvo a punto de quedar fuera: «No sabíamos cómo hacerla», confiesa Willy Bascuñán. Solución: hacer la onomatopeya de una banda de guerra. Otro escollo que debió sortear el single fue la decisión de los propios Cuatro Cuartos, que preferían como sencillo la triste «Los boteros de Iquique», que relata el desembarco de los restos de Arturo Prat tras el combate de la Esmeralda. «Fue Hernán Serrano (director de RCA Victor) el único que votó por «Los viejos estandartes». Y tuvo razón», cuenta Luis Torrejón. La canción fue solicitada a mediados del 70 por el Ejército a Willy Bascuñán, transformándose en himno institucional.

Imagenes Guerra del Pacífico 1879